Gadovist en la esclerosis múltiple

Gadovist en la esclerosis múltiple

Published: European Neurological Review Volume 3 Issue 1
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La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria autoinmunitaria del sistema nervioso debida a un antígeno todavía desconocido1. En tanto que el diagnóstico de la EM se basa principalmente en una combinación de síntomas clínicos y datos paraclínicos característicos (hallazgos del líquido cefalorraquídeo [LCR] obtenido mediante punción lumbar), la neurorradiolgía desempeña un papel importante en el tratamiento de esta enfermedad2. Aunque en ocasiones la exploración mediante tomografía computarizada (TC) permite ver las placas, en la actualidad esta técnica no desempeña ningún papel en absoluto, excepto como método de exclusión en pacientes con síntomas agudos en los que es preciso diagnosticar/excluir la presencia de hemorragia o de ictus; en cambio, la neurorradiología se basa hoy día por ompleto en la resonancia magnética (RM).

Dado que el diagnóstico por imagen se basa en el recuento del número de lesiones desmielinizantes de la sustancia blanca, la presencia de lesiones realzadas aumenta el rendimiento diagnóstico del método. Por consiguiente, en la evaluación de los pacientes con EM confirmada o presunta es obligatoria la imagen radiológica realzada con contraste. 3–6La neurorradiología desempeña un papel importante no sólo en el diagnóstico sino también en el tratamiento de esta enfermedad: de hecho, la neurorradiología y el realce con contraste permiten demostrar la presencia de enfermedad activa y, por consiguiente, pueden utilizarse no sólo para vigilar la historia natural de la enfermedad, sino también para evaluar el efecto del tratamiento.

Enfoque del estudio de las imágenes
El enfoque tradicional para el estudio del paciente con EM consiste en secuencias multiplanares de recuperación de la inversión atenuada por líquido (FLAIR) y potenciadas en T2 (habitualmente secuencias axiales FLAIR y potenciadas en T2 y secuencias sagitales FLAIR) junto con secuencias axiales potenciadas en T1 precontraste y secuencias en los tres planos potenciadas en T1 poscontraste. Es preciso señalar que a menudo puede realizarse un estudio de imagen de las órbitas (con imágenes poscontraste axiales y coronales potenciadas en T1 con saturación de la grasa y coronales potenciadas en T2) además del estudio de la médula espinal completa. En esta enfermedad también se han usado con éxito técnicas tales como la imagen por difusión de tensión, la imagen potenciada en difusión, la espectroscopia y la transferencia de magnetización Además de los criterios clínicos y analíticos, para realizar un diagnóstico de EM más preciso se suelen utilizar clasificaciones como las propuestas por MacDonald o Barkhof. Estas clasificaciones incluyen un recuento del número de lesiones visibles en las imágenes potenciadas en T2 en la sustancia blanca, así como del número de lesiones que se realzan.

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